Manierismo
El manierismo se originó en Italia y constituyó un puente entre el Renacimiento y el Barroco. Los rasgos distintivos de la pintura manierista son el dibujo sinuoso y delicado, el dramatismo y exageración de los modelos, la alteración de las proporciones anatómicas, efectos arbitrarios en el uso del color y la iluminación, y las composiciones asimétricas. Asimismo, los manieristas dieron un tratamiento irreal al espacio y situaban sus figuras en posturas inestables y difíciles. |
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En la Nueva España, se consideran obras manieristas las realizadas entre el último tercio del siglo XVI y el primer tercio del XVII. A mediados del siglo XVI, se encuentra instalados en México un número pintores profesionales europeos como Simón Pereyns, Andrés de Concha y el miniaturista Luis Lagarto que formarón la "Primera Generación".
A principios del siglo XVII, surge la llamada "Segunda Generación", compuesta tanto por artistas europeos, como por artistas netamente novohispanos. En sus obras se nota una cierta inclinación por el realismo y la sobriedad. A esta etapa pertenecen los artistas Baltazar de Echave Orio, Luis Juárez y Baltazar de Echave Ibía, de los que el Museo de Arte de Querétaro cuenta con sendas obras.

